Marta Albaladejo Mur
Marta Albaladejo Mur

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Este artículo está escrito el 23 Sep 2007, y está categorizado en Artículos.

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¿Atreverse a decir la verdad?

Hace diez años que Tura trabaja en el mismo lugar, en un centro geriátrico. le gusta mucho su trabajo y lo conoce bien. No es un trabajo sencillo: ella no es enfermera, pero sí que tiene estudios para trabajar con la gente mayor; y mucha experiencia. Además, cuando ella era joven, su madre estuvo muy enferma, tuva una enfermedad de esas que los médicos llaman de mal pronóstico” y se cuidó de ella hasta que murió. Bien, eso son cosas del pasado, que con el tiempo se van superando.

El trabajo que ahora realiza Tura es pesado, ha de hacer ejercicio físico dura, ha de tratar a personas que muchas veces están de mal humor, que tienen males que ella no puede curar, que quieren atenciones y que ella no se puede multiplicar y dar toda la atención a todos… También hay turnos en que la obligan a trabajar de noche, a veces en fin de semana… Todo esto ella lo lleva de la mejor manera posible. Es su trabajo, y a su edad y con su formación, le sería muy difícil encontrar otro trabajo que le gustase más. Además, ella valora mucho el tener un trabajo fijo.

Cuando a casa cansada de trabajar, Tura tiene todavía más trabajo: dos hijos adolescentes que… ¡en fin! ¡Es tan difícil educar a hijos adolescentes! Y el marido que… ¡Y el trabajo en casa, que nadie colabora y después dicen que la ayudan tanto! Bien, ¡qué le haremos! Es la familia que tiene y los quiere tal y como son. Cuando ve cómo están sus amigas, piensa que no se cambiaría por ellas por nada del mundo. En el trabajo han hecho una reunión para explicarles unas nuevas normas de organización. Ella no ve que las normas mejoren nada: tendrá que trabajar más, peor, y los ancianos estarán peor atendidos, según su opinión, pero sus compañeros están todos de acuerdo. O quizá no lo están, pero no dicen nada, así que los jefes están a punto de dar los cambios por aceptados. Entonces Tura traga saliva, nota un nudo en la garganta, el corazón se le acelera como si fuera a salírsele del pecho y dice lo que piensa: ella NO está de acuerdo con eso, ella lo haría de otro modo. ¡Qué valiente ha sido!

Cosas como ésta pasan cada día. Es muy difícil mantener la propia opinión cuando sabes que el resto del grupo no piensa igual. Es difícil decir lo que se piensa. Pero hay héroes y heroínas anónimos, como Tura, que se atreven a opinar diferente. Dicen que cuando dos piensan igual es que uno de los dos no piensa.

 

Este artículo también está disponible en: Catalá

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