Marta Albaladejo Mur
Marta Albaladejo Mur

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Este artículo está escrito el 15 Oct 2007, y está categorizado en Artículos, General.

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Ahora una de mosquitos…

Este fin de semana, Tura ha tenido la visita de su hermana y de su cuñado. Le gusta mucho que vengan a verlos, aunque siempre es un lío: preparar más comida, lucirse un poco, limpiar la casa… ¡suerte que no pasa a menudo!

El sábado, al acabar de comer, su hija pequeña, Clara, intentaba explicar un chiste a sus tíos:

- Un mosquito pequeño le pide a su madre si puede ir a ver a los humanos, y la madre, y la madre, la madre le dice… le dice

- La madre le dice que no vaya, que es peligroso y que lo matarán. – Dice Tura, que ve cómo su hija se esfuerza por explicar el chiste sin demasiado éxito. Lamenta que le pase esto, porque Clara es una niña que ya tiene ocho años y es muy espabilada y habla muy bien, pero a veces, cuando habla con la gente mayor, se pone un poco nerviosa y Tura hace lo que puede por ayudarla, tal vez la tendrá que llevar a algún especialista.

- ¡Eso! – dice Clara – La madre le dice que no vaya, que los humanos son muy peligrosos, pero el hijito mosquito se va. I… i…. al final vuelve y le dice a la madre que ha ido a… que ha ido con los humanos y la madre ve que no lo han matado y la madre, la madre mosquito, entonces le dice, le dice… le dice al mosquito pequeño queeee… que no lo entiende, que no entiende que no lo hayan matado y… y el hijito… el hijito…

- Y el mosquito pequeño dice que al contrario, ¡¡que los humanos le han aplaudido!! – dice Tura haciendo con las manos el gesto de querer atrapar un mosquito para aplastarlo.

Por fin, el chiste está explicado y Tura ya puede descansar, o como mínimo esto es lo que piensa ella. Porque Clara estalla a llorar y grita muy enojada:

- ¿Por qué lo has explicado tú? ¿No lo estaba explicando yo? ¡No hay derecho! Buaaaa…

- No te enfades Clara, ¡lo he hecho para ayudarte! No llores, mujer, ¡que no hay para tanto! Como te costaba, pensé… lo he hecho con buena intención…

¡Cuántas veces cada día, con la mejor de las intenciones, herimos a alguien q quien queremos! Claro que Tura sólo quería ayudar a su hija, pero le ha quitado la posibilidad de terminar de explicar el chiste, de comprobar que ella era capaz. Por suerte, Tura se da cuenta de que se ha equivocado, que ya puede dejar a su hija que resuelva algunas dificultades por sí sola. Cuando una es madre, esto cuesta mucho, ¡se aprende a base de errores!

 

Este artículo también está disponible en: Catalá

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