Marta Albaladejo Mur
Marta Albaladejo Mur

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Este artículo está escrito el 28 Feb 2008, y está categorizado en Artículos.

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¡Qué difícil es pedir disculpas!

Hace más de un año que María se fue a vivir con Juan. Ella es separada y venía de un largo matrimonio; en cambio, Juan fue teniendo relaciones cortas y jamás se casó. Ahora, por primera vez en su vida, tiene una estabilidad.

Cuando Juan se enamoró de María, de pronto supo que aquella era la mujer de su vida. ¡Nunca antes había tenido una sensación como aquella! Por eso no dudó en irse a vivir con ella y con los hijos que ella había tenido con su “ex”.

Cuando María conoció a Juan, también tuvo la certeza absoluta que aquel hombre era “el hombre de su vida” y se enamoró locamente. Pero ahora las cosas ya no son como antes. Ella empezó a notar que pasan las mismas cosas que con su primer marido. Cada vez hay más discusiones y aquel enamoramiento del principio se ha esfumado. Ella se siente cada vez más decepcionada y no sabe qué hacer. Cada discusión se suma a las de antes, y cada vez ella va perdiendo más las ganas de reconstruir la relación. Hay momentos en que le parece que todo está en ruinas.

Como mínimo con el “ex”, cuando había una discusión, después hacían las paces. Él le pedía disculpas, reconocía que se había pasado en esto o en lo otro. Y ella reconocía también su parte de “culpa”. Las reconciliaciones eran muy agradables y durante mucho años pudieron mantener una relación que tuvo muchas cosas buenas. Había diferencias entre ellos que nunca se pudieron resolver, es cierto. Por eso ella no se arrepiente de la separación ni de apostar por el amor una segunda vez, con Juan.

¡Cómo lamenta María que Juan no pueda dar jamás su brazo a torcer! ¡Qué lástima que él no se disculpe nunca! De qué buena gana aceptaría una simple disculpa después de una batalla campal en que él le dice cosas tan horribles! María tampoco sabe cómo hacerlo para disculparse. Si lo hace, Juan todavía le echa en cara que la “culpa” era de ella y que él tenía toda la razón cuando la ha herido.

Si Juan aprende a disculparse a tiempo, la relación con María todavía se puede salvar. ¡Pero cuesta tanto pedir disculpas!

Este artículo también está disponible en: Catalá

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