Marta Albaladejo Mur
Marta Albaladejo Mur

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Este artículo está escrito el 13 Jun 2008, y está categorizado en Artículos.

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¿Qué podemos hacer con las ganas de llorar?

Julio es un hombre de éxito, tiene una esposa encantadora y dos hijas. Lleva muy bien la edad, nadie diría que pasa de los 40: todavía conserva mucho cabello, practica deporte… Creó su propia empresa hace ya 15 años y le va bastante bien. Podría ser la envidia de muchos. Pero a veces, inexplicablemente, le vienen unas profundas ganas de llorar.

No es que no sea feliz ni que tenga problemas especiales de pareja, o económicos. Simplemente, ve una foto de su padre (que murió cuando él tenía 20 años y que tiene muy superado), o recibe un correo electrónico de un compañero de cuando hizo la mili, o mira a su hija mayor y se da cuenta de que dentro de cuatro días será una mujer… y entonces no lo puede evitar.

A veces, las ganas de llorar se apoderan de él sin que piense en nada de su vida: se le pone un nudo en la garganta viendo una película romanticona, de aquellas que miran con su mujer porque a ella le gustan, o siente cómo las lágrimas se le acumulan en los ojos delante de la noticia de otros niños que han muerto en una guerra.

En estos momentos difíciles, ¿qué puede hacer Julio? ¿Esconderse? ¿Salir a correr? ¿Una ducha de agua fría? ¿Tomarse una cervecita? Pues lo mejor que puede hacer es llorar. Durante muchos años hemos sido educados para no llorar, para ser fuertes, para aguantar. A las mujeres todavía se nos ha permitido un poco de fragilidad, pero los hombres han tenido que ser el hombro fuerte sobre el que mujeres y niños pudieran llorar.

Casualmente, hace poco, William Frey, de la Universidad de Minesotta, ha analizado el contenido de las lágrimas y ha descubierto que cuando lloramos de emoción las lágrimas contienen hormonas responsables del estrés, de manera que llorar ayuda a disminuir el nivel de estrés, nos baja la presión de la sangre, relaja la musculatura y produce un efecto calmante. Algunos científicos, como el bioquímico argentino Palchik, recomiendan llorar una o dos veces por semana como una buena terapia para mantener la salud.

Incluso hay expertos, como Thomas A. Stone, que afirman que contener el llanto perjudica a la salud y puede llegar a producir úlcera. Y otros, como Juan Murube, que sostienen que el llanto es una herramienta de comunicación. No hay una manera más íntima y auténtica de mostrar nuestra humanidad y comprensión que llorar en compañía, por el dolor propio y por el de los demás. ¡Si nos lo hubieran explicado antes!

Este artículo también está disponible en: Catalá

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