Marta Albaladejo Mur
Marta Albaladejo Mur

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Este artículo está escrito el 21 Jul 2008, y está categorizado en Artículos.

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¿Cuál es el secreto del éxito de Rafa Nadal?

Hace unos días, Rafa Nadal ganaba el torneo de Wimblendon. Con 22 años, ya ha ganado cinco Roland Garros, una copa Davies y, finalmente, este torneo. Un éxito rotundo: Rafa Nadal ha batido al que hasta ahora era considerado el mejor tenista del mundo: Roger Federer. La final de 2008 fue la más larga de la historia de Wimblendon, y Rafa despertó admiración. Rafa nos dio la clave de su éxito en las entrevistas: salió a jugar la final con el propósito de mantenerse concentrado todo el partido y de mantenerse “positivo”.

¡Qué sencillo parece! Y cómo es que no todos aplicamos este truquillo tan simple a las situaciones comprometidas de nuestra vida? Se me ocurre una primera explicación: porque mantenerse concentrado requiere un entrenamiento muy sistemático que no siempre hemos tenido, ni en familia, ni en la escuela.

Sin embargo, me diréis que hay muchas personas que tienen capacidad de concentración y muy poco éxito, en el sentido competitivo. Sí, es un misterio. No hace mucho, un amigo conocedor del tenis me dio una pista interesante: el tenis es un deporte en el que el otro gana a expensas de nuestros errores. Por eso el jugador que puede ganar al mejor jugador del mundo es alguien capaz de mantenerse positivo. Rafa Nadal es capaz de concentrarse, de cometer errores y no criticarse cada vez que se equivoca

Si podemos aplicar este truquillo tan simple, el éxito está asegurado, sea cual sea el significado del éxito para nosotros. He conocido a personas que querían cantar, escribir, pintar, bailar, realizar estudios superiores, hablar en público, etc. y que creían que no podían. Se trata de personas inteligentes, voluntariosas, capaces de esforzarse y con una buena formación técnica. ¿Qué les hacía fracasar una vez y otra en sus intentos? Una vocecita “negativa” que les decía cosas como: “qué desastre, te has vuelto a equivocar”, “no te puedes permitir ni un error más”, “qué ridículo, todo el mundo se reirá de ti”. Este tipo de comunicación es destructiva.

Todos nos equivocamos alguna vez, pero algunos saben darse ánimos cuando se equivocan en el peor momento, como Rafa Nadal. Éstos, seguro que tienen éxito.

Este artículo también está disponible en: Catalá

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