Marta Albaladejo Mur
Marta Albaladejo Mur

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Este artículo está escrito el 23 Sep 2008, y está categorizado en Artículos.

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¿Te quieren en el trabajo?

Si trabajas fuera de casa, con otras personas, quizá esta pregunta te ha creado duda: “¿Me quieren? A algunas personas, la pregunta les provoca un deseo: “¡Yo deseo que me quieran, caramba!”. Y a otras, una frustración: “Vaya, ¡si no me quieren! Con lo bien que trabajo, tan buena persona que soy, y no me quieren!!”. Quizá eres de los que piensan que en el trabajo… no te quiere todo el mundo, pero sí que hay quien te quiere. Y hay que no te quieren nada; ¡y eso que no les has hecho nada!”.

Unas buenas relaciones en el lugar de trabajo pueden hacer que el trabajo sea mucho más agradable y que se consigan mejores resultados. Claro. No obstante, a menudo llegan a mi consulta personas que sufren mucho a causa de cómo se sienten en el trabajo: alguien les amarga la vida; sus trabajadores no trabajan tan bien como saben y pueden; quieren gustar a alguien a quien no hay manera de gustar; pierden una amistad de mucho tiempo de una manera extrañísima… qué ocurre en las relaciones en el trabajo?

En el trabajo podemos hacer muy buenas amistades, pasamos muchas horas de nuestra vida. Incluso hay muchas parejas que se han conocido en el trabajo. A las personas que conocemos en el trabajo, sin embargo, no las hemos escogido libremente. Compartimos con ellas el espacio, el estrés de las fechas y de los “picos de trabajo” y la necesidad de hacer avanzar a la empresa, la tienda o la escuela. Las relaciones de trabajo tienen unos peligros que deben valorarse muy bien antes de meterse hasta el cuello.

 Magda y Esther son administrativas de un pequeño bufete de abogados. Comparten muy bien las tareas y las dos son eficaces y trabajadoras. Pasan tantas horas juntas y casi a solas, que se han ido haciendo muy amigas, y se han ido explicando muchas intimidades, han comenzado a salir juntas fuera del trabajo, incluso con los maridos y los hijos, el trabajo parece un paraíso. Pero hay una nube desastrosa sobre su amistad: Magda a ido estudiando y se ha sacado la carrera de Derecho durante sus horas libres. I cuando, por fin, consigue el sueño de su vida, de ser toda una abogada y empezar a llevar sus propios clientes al margen del trabajo de administrativa… Esther se enfada muchísimo, le retira totalmente la amistad y le comienza a hacer la vida imposible: critica todo lo que hace Magda, le oculta información, no le da ni los buenos días… el paraíso de antes, se ha vuelto un infierno.

Rosa se enamora de Manuel, que es su jefe. Al final, cuando ya no puede más, y llevan “tonteando” unos cuantos meses, le hace saber que lo quiere. “¡Qué lástima!” dice él. Resulta que él está felizmente casado y el trato amable que ha estado teniendo con Rosa no tenía más intención: era para tener un buen ambiente laboral y porque veía que así ella trabajaba mejor. Ahora Rosa ha metido la pata de una manera espantosa, querría fundirse y desaparecer. Pero necesita el trabajo, el mercado laboral no está fácil, tendrá que olvidar a Manuel como pueda, viéndolo cada día y habiendo de aguantar los comentarios malicioso de los compañeros que piensan que ella ha coqueteado por oportunismo, porque se pensaba que así le mejorarían las condiciones…

En el trabajo puede que nos quieran, o que no. No podemos gustar a todo el mundo, por muy simpáticos y atentos que seamos. En el trabajo se mezclan muchos intereses. Afortunadamente, fuera del tabajo podemos escoger a las personas con las que nos queremos relacionar ¡y qué grado de intimidad queremos tener con ellas!

Este artículo también está disponible en: Catalá

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