Marta Albaladejo Mur
Marta Albaladejo Mur

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Este artículo está escrito el 04 Mar 2009, y está categorizado en General.

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La comunicación que empeora las cosas

Carlos es un ingeniero de 45 años. Siete meses atrás entró a trabajar en una empresa que fabrica maquinaria de alta tecnología. Es uno de los responsables de compras de la empresa. Tiene un máster cursado en Estados Unidos y experiencia en el cargo. Pero se siente ante un reto: llevaba más de un año en el paro y teme tener que volver.

En la empresa sólo hay un trabajador que sea mayor que él, José, de 49 años y uno de los más antiguos. Y ésta es la principal dificultad del trabajo: la relación con José, jefe de mecánicos. Carlos no está ni por encima ni por debajo de José, pertenece a otro departamento. Pero ha de comunicarse por fuerza, ya que los mecánicos mantienen la relación del día a día con los proveedores.

La comunicación de José y Carlos no es fácil. Cuando la empresa era más pequeña, José se encargaba de las compras. Tiene más conocimientos técnicos que Carlos sobre la máquina concreta que fabrican y, en cambio, la empresa no le ha confiado las compras, sino que ha contratado a alguien que no pertenece al sector; “sólo porque es ingeniero y ha vivido en Estados Unidos”. Es natural que José esté dolido. También dicen que José tiene mal carácter; la chica que se encargaba de las compras antes que Carlos tuvo que irse porque José le hacía la vida imposible.

Cuando contrataron a Carlos, ya le advirtieron que debía comunicarse muy bien con José, que debían trabajar al unísono. Carlos ha ido con sumo cuidado desde el principio y ha sido cordial. Lleva a José a las negociaciones, le da todo tipo de explicaciones, le pide su opinión, es abierto y transparente. Pero cuanto más se comunica, eor va la relación. José se dedica a criticarlo en todo y a hablar de sus errores y de su inexperiencia con los jefes y con el resto de trabajadores.

Carlos consultó a una coach experta en comunicación. ¿Qué está ocurriendo? Después de analizar la situación, lo vio claro: el se estaba justificando continuamente ante José. Y cuanto más se justificaba, más se dedicaba José a reñirle y criticarlo, como si fuera su padre. Carlos decidió no justificarse más. Que informaría de los hechos concretos que José necesitara saber por trabajo, pero que no se justificaría de las decisiones que ya estaban tomadas. Ahora, con menos comunicación, la comunicación ha mejorado. Carlos ve más posible que lo hagan fijo en la empresa.

Este artículo también está disponible en: Catalá

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