Marta Albaladejo Mur
Marta Albaladejo Mur

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Este artículo está escrito el 30 May 2009, y está categorizado en Artículos, General.

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¿Qué diferencia existe entre un trabajador prescindible y un profesional valioso?

En pocas palabras, la diferencia entre un trabajador prescindible (o una trabajadora prescindible) y un profesional valioso (o una profesional valiosa) es la inteligencia emocional. El trabajador prescindible puede tener muy buena formación, buen currículum; puede contar con una gran experiencia, puede llevar bastantes años en la empresa y tener en ella buenos amigos; puede cumplir los horarios y no enfermar jamás. Pero aún así, puede ser un trabajador prescindible, imagino que conoceréis algún ejemplo.

La empresa puede prescindir de ellos si le suponen más gastos que ganancias, materiales y humanas, que los que le aporta. Si provoca mal humor a sus superiores y compañeros, si tiene un trato incómodo con los clientes, si se resiste al aprendizaje y no quiere cambiar de tareas, ni modificar el modo de llevarlas a cabo, si su productividad es baja, un trabajador buenísimo puede convertirse en un trabajador prescindible. Ésta es la situación en qué vivimos.

Un trabajador prescindible se puede convertir en un profesional valioso. Si un buen profesional, con experiencia y formación, sabe analizar con objetividad la situación real que se produce a su alrededor y dispone de un buen conocimiento de sí mismo, eso significa que tiene una buena inteligencia emocional. La Inteligencia emocional se aplica a la vida personal y a la profesional.

Una persona que desea servirse de la Inteligencia emocional para realizar un buen análisis de su situación profesional, puede aplicar con acierto el DAFO, es decir, puede analizar con realismo su exterior y su interior: puede identificar las Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades en qué se encuentra.

Si el profesional mira a su alrededor con neutralidad, podrá localizar las Amenazas reales que hay en su entorno laboral, que pueden impedir o limitar su progreso; si mira todavía con más atención, descubrirá que el entorno le ofrece Oportunidades únicas, que están fuera de su control, pero que puede aprovechar favorablemente, como si fuera un ligero viento que, bien aprovechado, puede llevar la nave a buen puerto.

Si hablamos de una persona con buena Inteligencia emocional, hablamos de alguien que se conoce bien: sabe cuáles son sus Debilidades, las carencias de habilidad y las propias limitaciones, que le han impedido aprovechar las Oportunidades y defenderse de las Amenazas. Conocer las propias Debilidades es el primer paso para superarlas. La Inteligencia emocional también permite saber cuáles son las Fortalezas, los recursos personales que permitirán aprovechar las Oportunidades del entorno. Conocer las Fortalezas es como saber colocar bien la vela, para navegar sople el viento que sople. ¡Buen viaje hacia el éxito!

Este artículo también está disponible en: Catalá

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