Marta Albaladejo Mur
Marta Albaladejo Mur

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Este artículo está escrito el 17 Jul 2012, y está categorizado en General.

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Conversación con Marta Albaladejo

Gestión de les emociones en tiempos de crisis

El 12 de julio de 2012 compartimos alternativas en la Fontanad’Or de Girona.

 

“Nos dicen que todavía no ha llegado lo peor. Hace años que sentimos eso. Nos dicen que se acabó el mundo que conocíamos ”

Ya hace años que oímos hablar de crisis. ¡Y continúa! Me resisto a creer que esto es una crisis. Prefiero hablar de incertidumbre. Y buscar la mejor manera de gestionar las emociones provocadas por la incertidumbre.

En 2007 algunos decían que estábamos ante una crisis económica mundial, otros decían que era una mera estrategia para asustarnos y dominarnos mejor, maniobras de la globalización. La protección frente al discurso fatalista parecía ser no creérselo, no mirar los informativos, no leer los periódicos. Después, en 2008, en 2009, ya nadie podía negar que estábamos en una crisis. En aquella época se extendió la idea de que una crisis era una oportunidad, ahora ya es una idea clásica, estrujada. Alguien creyó en una salida individual. Si uno era listo, podía aprovechar la crisis para sacar un beneficio. La crisis fue avanzando. En 2010 ya estábamos hartos, cuando por fin cambió el gobierno en Cataluña y llegaron los recortes que parecían la solución y nos anunciaban la luz al final del túnel. Por fin alguien parecía tomar las riendas de la situación y conducirnos hacia la salida. A finales del 2011, tras un año de recortes, y de mucha indignación, empezamos a ver venir los recortes del gobierno del Estado. Ya había pocas felicitaciones de año nuevo optimistas, cuando se acercaba el pobre 2012, año del dragón, año de abundancia para los chinos (bueno, si tenemos en cuenta la cantidad de negocios que están abriendo por todas partes, podemos pensar que para los chinos es un año de abundancia, sí).

Me inclino a pensar que esto no es una crisis. Las crisis son un punto de ruptura y cambio. Después de una crisis viene otra cosa. Después de una crisis matrimonial viene una separación o una reconciliación. Pero cinco años de crisis matrimonial … son una crisis? O son un cierto tipo de matrimonio? Por eso prefiero hablar de incertidumbre.

¿Cómo es la incertidumbre actual? La vida es incertidumbre, desde que nacemos, pero parece que ahora lo estemos descubriendo por primera vez. Las personas que han vivido la muerte súbita de alguien querido, o inesperadamente ha sufrido un diagnóstico trágico, suyo o de una persona de la familia, o un accidente le ha tirado por tierra en un minuto todas sus ilusiones, ya sabéis que la vida es inseguridad. Ya en el año 1951 Allan Watts hablaba de la sabiduría de la inseguridad y daba recetas para lo que él llamaba “la era de la ansiedad”. ¿Y bien? ¿Por qué ahora nuestra vida se ha poblado de incertidumbre?

Estamos sufriendo un desmantelamiento progresivo de la sociedad del bienestar, la realidad material de gran parte de la población se hace más y más adversa. Los mensajes que nos llegan provocan reacciones emocionales que van desde el pánico a la inquietud, pasando por la ansiedad, el miedo, los “nervios”, el desasosiego, etc. Nos dicen que todavía no ha llegado lo peor. Hace años que sentimos eso. Nos dicen que todavía no hemos tocado fondo; que se ha acabado el mundo que conocíamos, que nuestros hijos vivirán peor que nosotros; que más vale que los jóvenes vayan al extranjero a hacer fortuna, que hemos vivido por encima nuestras posibilidades, que habrá una generación perdida …

Yo no soy economista, ni socióloga, ni historiadora. Pero hace bastantes años que trabajo en el campo del entrenamiento emocional o “coaching” y me he dedicado a la gestión y la educación emocional. Puedo asegurar que las emociones son todas “buenas” y que el miedo, que puede abocarnos al precipicio, también es un mecanismo de supervivencia que sirve para protegernos. En tiempos de incertidumbre y de miedo, el antídoto es la confianza.

¿Cuáles son los mensajes que nos dan confianza y que dan confianza a los demás? “Las cosas irán mejor”, “tengo la experiencia de haber superado otras dificultades”, “habrá personas que me ayuden”, “no estoy solo, ni sola”, “tengo capacidad para sobrevivir esto”, “tengo recursos que podría activar si pasara el peor “,” hay soluciones posibles “,” las soluciones que no se han inventado se pueden inventar “,” yo puedo “,” tú puedes “,” nosotros podemos “. Por cada mensaje apocalíptico… un par de mensajes de esperanza, por ejemplo.

Ante el cambio que vivimos, las soluciones individuales quedan pequeñas. Habrá soluciones colectivas, la comunicación y la empatía serán más necesarias que nunca. Ante la adversidad, cada uno de nosotros tenemos la opción de ser líderes emocionales, verdaderos imanes que atraigan hacia las emociones que ayudan a superar las dificultades: la alegría y la confianza.

Este artículo también está disponible en: Catalá

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