Marta Albaladejo Mur
Marta Albaladejo Mur

¿Cómo sobrevivir a un ambiente laboral tóxico?

relaciones toxicas en el trabajo

Relaciones tóxicas en el trabajo.

Te invitamos a pensar sobre tus relaciones en el trabajo. Dentro de todas las organizaciones se produce una vida social agitada y cambiante, más compleja cuantas más personas estén implicadas en la organización ¿Qué te aportan las relaciones que mantienes en el trabajo? Esta reflexión reforzará tu auto-liderazgo, para hacer tu propio proceso de Self Coaching.

En un proceso de Self Coaching, entre otras cosas, te planteas si tu lugar en el trabajo es el que deseas. ¿Qué retos quieres conseguir? ¿Quieres cambiar de organización? ¿Quieres cambiar de profesión? ¿Deseas ocupar otro lugar en tu empresa? ¿O “simplemente” deseas mejorar la calidad de tus relaciones en el trabajo? Alejarte de las relaciones tóxicas en el trabajo puede reforzar tu rendimiento y mejorar tu autoestima.

Pasamos muchas horas en el trabajo, vale la pena cultivar unas relaciones profesionales sanas y felices.

Todas las organizaciones, a través de su equipo directivo, se esfuerzan por conducir su vida social, llena de imprevistos y cambios, hacia un propósito. Una organización compleja es como un engranaje que necesita estar engrasado para funcionar. La comunicación informal es “sana” y sirve para “engrasar” la organización, para que los trabajadores se conozcan y para que puedan acercar sus visiones del mundo. Actualmente es cada vez mayor la heterogeneidad y multiculturalidad de la sociedad. No hay mejor muestra de respeto a simple vista, que las ocasiones informales en que personas jóvenes y no tan jóvenes, de diferentes religiones y nacionalidades, comparten penas y alegrías.

Una comunicación profesional sana facilita las relaciones cordiales en el trabajo y puede servir para reír y desestresarse. Reír fomenta la alegría, la motivación y las relaciones interpersonales de calidad. Aumenta la oxigenación, las defensas y la resistencia al dolor. También tonifica músculos y tejidos internos mejorando algunas funciones básicas como la respiración y la digestión. Estimula la eliminación de toxinas y facilita el sueño. ¿Son necesarios más motivos para considerar útiles las pequeñas “buenas” conversaciones informales en el trabajo?

Algunos estudios han demostrado la importancia de la comunicación oral en el trabajo directivo. En 1975, Mintzberg, un teórico del trabajo directivo, realizó una investigación curiosa: Mintzberg midió cuándo y cómo las personas encargadas de la gestión realizaban las actividades gestoras. Demostró que la mayor parte del tiempo empleado en la gestión (un 78%) estaba dedicado a tener “conversaciones de trabajo”, es decir, reuniones programadas, reuniones informales o no programadas, conversaciones por teléfono y visitas breves a otras personas de la organización. Una organización con líderes resonantes (usando el término de Goleman), que son eficaces en su comunicación oral, es más capaz de conseguir sus objetivos.

¿Todas las conversaciones que se producen en las organizaciones son útiles? ¿O hay conversaciones perjudiciales que alimentan relaciones tóxicas en el trabajo?

En todos los entornos laborales se producen charlas, cuchicheos y corrillos informales. Hay mucha comunicación en los centros de trabajo que sirve para hacer amigos o incluso para que se formen parejas. Sin embargo, las relaciones en el trabajo muchas veces, son fuente de mucho sufrimiento. Muy a menudo llegan a mi consulta de coaching sistémico personas a las que las relaciones en el trabajo les están amargando la vida.

En el trabajo, como en la vida, podemos entrar, sin darnos cuenta, en relaciones tóxicas y destructivas.

La gravedad de entablar relaciones insanas en el trabajo es que la solución no es sencilla, las alternativas no son muy atractivas: ¿renunciar a tu mejora profesional? ¿cambiar de empresa? ¿continuar trabajando la misma organización pero cambiando de departamento o de sucursal? A menudo, la persona en sus sesiones de coaching sistémico piensa: “¿por qué tiene que renunciar ella a trabajar donde quiere, si es la otra persona quien se está comportando mal?” En cualquier caso, en el trabajo, no tomar ciertas precauciones sobre las relaciones, tiene sus riesgos.

¿Cómo sobrevivir a un ambiente laboral tóxico? 

Para minimizar la comunicación profesional tóxica, hay que prestar atención a las relaciones en el trabajo. En su libro Emociones tóxicas en el trabajo, Peter J. Frost, experto en comportamiento organizacional, habla de las “toxinas emocionales” que se generan en las organizaciones y alerta de que gestionarlas “puede ser tan peligroso como trabajar con toxinas físicas”. Para que la toxicidad sea la mínima:

  • Asume tu responsabilidad en las decisiones molestas que crees que debes tomar, aunque generen ansiedad y frustración. Sin embargo, para que las “defensas” de las personas se activen, es de mucha ayuda que reconozcas y respetes el sentimiento de frustración de las personas afectadas.
  • Ayuda sinceramente a tus responsables, aunque creas que se equivocan. Ayudará a tu organización y también a ti; conservar una buena reputación en el trabajo te beneficiará.
  • Ten en cuenta los sentimientos ajenos, y pregúntate qué acción, de las que están en tus manos, puede ser realmente útil.
  • No transmitas los rumores, son virus peligrosos para la salud de la institución.
  • Si quieres que algo permanezca en secreto, no se lo cuentes a nadie.
  • No te unas a las críticas de personas que no estén presentes.
  • Habla siempre “oficialmente”, que lo que digas pueda ser repetido. Hay verdades que más vale que te las calles. Pero no decir toda la verdad no significa mentir; si quieres que tu palabra resulte valiosa, evita a toda costa mentir, es mejor que digas: “En estos momentos no puedo hablar del tema, os lo explicaré más adelante”.
  • Comparte la máxima información posible con las personas con las que trabajas. Es tan importante tomar decisiones acertadas, como saberlas explicar. Lo que no se explica alimenta rumores y suposiciones.
  • Habla claramente, sé transparente, aunque lo que tengas que decir sea desagradable. Hay que tener valor para dar las malas noticias, pero generar falsas expectativas sólo sirve para que la caída sea más dura.
  • Por último, si te parece que alguien en tu trabajo está sufriendo acoso moral o mobbing, abstente de atacar y de criticar a esa persona. El acoso es sutil, se dicen cosas verosímiles de esa persona que no sabes si son ciertas o no. Según Marie-France Hirigoyen, acosar es “someter sin reposo a una víctima a pequeños ataques repetidos”. No seas cómplice del maltrato.

El proceso de Self Coaching que he diseñado, como proceso profundo de desarrollo personal, invita a tomar conciencia de la calidad de las relaciones que tenemos: ¿cómo son? ¿qué provocan? ¿aportan sufrimiento o, por el contrario, alimentan la energía positiva? ¿qué patrones repetitivos de comunicación producen infelicidad?

Este trabajo de autoconocimiento permite que cada individuo ocupe su lugar en las relaciones y en los sistemas de los que forma parte, para que pueda auto-liderarse mejor. Los participantes de un proceso de Self Coaching consiguen sus objetivos personales/profesionales, conectados a su verdadera esencia y reforzando su autoestima.

El trabajo de Self Coaching es un contexto formativo para que cada uno suelte lo que le perjudica y cuide de lo que le aporta felicidad.

Este artículo también está disponible en: Catalá

Dejar un comentario